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Dra. Marcela Cardillo y Laura Malosetti Costa

Buenos Aires en construcción

Pío Collivadino

Del 23 de Julio al 15 de Septiembre de 2013 - Inaugura: 19hs  - Entrada: libre y gratuita

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En la muestra se exhiben más de cien obras en distintos formatos y soportes pertenecientes al patrimonio del MNBA, a otros Museos argentinos y a colecciones particulares.

Pío Collivadino (Buenos Aires 1869-1945), construyó en sus pinturas, dibujos y grabados nuevas formas de belleza en la metrópoli moderna. Nacido en Barracas, hijo de una familia de inmigrantes lombardos, vivió en Italia entre 1890 y 1906, donde se formó como artista. Desde su regreso al país, plasmó en sus obras la transformación de Buenos Aires. La exposición propone mostrar a Collivadino como el artista que construyó una mirada paisajística sobre la ciudad de Buenos Aires: en las escenas portuarias, los rascacielos y avenidas del centro, los nuevos edificios industriales, las usinas y puentes de sus orillas, y los barrios marginales de la metrópoli.

 

Esta exposición, curada por la Dra.  Laura Malosetti, exhibe el  fruto del trabajo llevado a cabo por un equipo multidisciplinario de la Universidad Nacional de San Martín quienes, desde el año 2008, catalogaron, investigaron y restauraron el patrimonio del Museo Pío Collivadino perteneciente a la Universidad de Lomas de Zamora.

 

Malosetti describe al maestro argentino como ”Dueño de una técnica refinada, dibujo sólido y un estilo por momentos puntillista, que alternaba con gruesos empastes, Collivadino captó la luminosidad de la ciudad y los suburbios en una serie de obras que se despliegan a lo largo de las tres primeras décadas del siglo XX”.

 

Figura influyente del campo artístico local de comienzos del siglo XX, Collivadino fue el primer artista argentino que participó en la Bienal de Venecia en el año 1901. Dos años más tarde envió el óleo La hora del almuerzo, obra perteneciente al patrimonio del MNBA. En 1907 fundó el grupo Nexus junto con Fernando Fader, Cesáreo Bernaldo de Quirós, Carlos Ripamonte, Justo Lynch, Alberto Rossi y los escultores Arturo Dresco y Rogelio Yrurtia.

 

Además de su actividad como pintor desempeñó, durante más de treinta años, un rol destacado como Director de la Academia Nacional de Bellas Artes donde fundó los talleres de grabado y escenografía, y tuvo a su cargo las cátedras de técnicas dibujo, pintura y  grabado desde donde formó a varias generaciones de artistas.

 

Instaló una nueva mirada sobre la ciudad en la pintura argentina. Buenos Aires, en proceso de transformación permanente,  fue difundida por medio de la fotografía en diarios y revistas, pero esos cambios no fueron reflejados en la pintura al óleo hasta el regreso de Collivadino a la capital porteña.  En la primera exposición de Nexus en 1907 se lo consagró como el “pintor de los faroles” suburbanos. Son habituales en sus pinturas puntos de vista y enfoques inspirados  en el lenguaje fotográfico.

 

En la muestra se exhiben más de cien obras en distintos formatos y soportes pertenecientes al patrimonio del MNBA, a otros Museos argentinos y a colecciones particulares. Atraviesa la época de formación del artista en Roma, su breve actividad como pintor mural en Montevideo y, a su regreso a Buenos Aires, el rol destacado que tuvo en la formación del grupo Nexus. Se divide en  secciones planteadas en orden cronológico  y geográfico:

 

1.- Buenos Aires - Roma – Los años de formación
2.- Montevideo – Buenos Aires – De la pintura mural al paisaje urbano  

 

Los paisajes urbanos de otros artistas del grupo Nexus y algunas obras tempranas de Benito Chinchella (quien más tarde firmaría Quinquela Martín), grabados, fotografías y películas de la época acompañarán un conjunto de obras, bocetos y  dibujos preparatorios de Collivadino realizados durante las primeras décadas del siglo XX.

 

La exposición está acompañada de un catálogo prologado por el Secretario de Cultura Jorge Coscia y la directora del MNBA, Dra. Marcela Cardillo. En él publican sus ensayos  la curadora: Dra. Laura Malosetti Costa y las investigadoras  Marta Penhos, María Bjerg, Claudia Shmidt, Verónica Tell y Catalina Fara además de un dossier elaborado por Néstor Barrio y miembros del equipo de restauradores e investigadores del Instituto de Investigación sobre el Patrimonio Cultural (IIPC-TAREA) de la Universidad Nacional de San Martín, sobre las tareas de restauro e investigación material de la colección del Museo Pío Collivadino.

ACTIVIDADES

 

VIERNES 16 y 23 de agosto/ 19hs / SEMINARIO: Pio Collivadino, las artes, las letras y el cine. Dentro del marco de la muestra: ´Collivadino, Buenos Aires en construcción´. /Auditorio de la Asociación Amigos del MNBA. / Av. Figueroa Alcorta 2280. CABA.

 
 

Repensar legados articulando esfuerzos

 

El Museo Nacional de Bellas Artes tiene, entre sus muchas obligaciones institucionales, la misión central de revisar el arte argentino, de acercar al público la obra de nuestros artistas más relevantes, para calibrar con amplitud sus legados o para problematizarlos.

 

Collivadino es un pintor importante de comienzos del siglo XX que merecía largamente ser revisitado. Una de sus obras emblemáticas de la colección del MNBA es La hora del almuerzo: los trabajadores en su momento de descanso, esa hora que fue resultado de largas luchas, están representados con un naturalismo que un siglo después sigue atrapando la mirada del público. Algunos probablemente, aunque fue pintada durante la estadía del artista en Italia, encuentran en esa imagen la imagen de la Argentina de inmigrantes, de trabajadores y del progreso. Esos mismos trabajadores inmigrantes que transformaron la Buenos Aires que es esta vez el motivo central de la muestra que inauguramos.

 

La exposición curada por Laura Malosetti Costa es, de cierta manera, la continuación temporal de la celebrada con Primeros modernos en Buenos Aires 1876-1896, que exhibió este mismo museo hace seis años. Entonces presentamos la organización de las primeras instituciones artísticas nacionales, los modelos de una modernidad en plena construcción.

 

Ahora presentamos, a través de la figura de Collivadino, una nueva etapa: la de la ciudad en continuo cambio por el progreso económico. La ciudad posterior al Centenario, ciudad-puerto del “granero del mundo”.
Uno de los aspectos más celebrados de la obra Collivadino es que logró con su dominio de la técnica pictórica esar esa ciudad que se transformaba, que avanzaba hacia sus márgenes en las calles abiertas de los barrios y crecía en la altura de sus edificios modernos. Los grabados y pinturas aquí reunidos nos permiten observar la trama de cómo se fue formando una gran ciudad, y no solamente desde el paisaje de perfiles constructivos, de puentes y diagonales, sino también a partir del esfuerzo de los trabajadores, como los que retrata en La hora del almuerzo. Gracias a este pintor, hijo
de carpinteros, después de todo, sabemos quién construyó Tebas y sus siete puertas.

 

Maestro de diversas generaciones, sin su accionar como Director de la Academia, el arte argentino hoy tendría un balance distinto. Por ello la necesidad de una exposición que afirme su valor histórico, no como burócrata sino como artista creador de una obra muy valiosa. Encontrarnos con ella es una manera también de hacer preguntas sobre nuestro tiempo, e indagar las formas complejas en las que las imágenes que Collivadino pintó constituyeron nuestra identidad.

 

Largamente fue visto como representante de lo viejo, no tanto por lo que de manera efectiva hiciera sino por el lugar institucional que ocupaba. Las instituciones, a veces, ocultan a los hombres y a sus obras. Ese fue el destino primero de Pío que la curadora Laura Malosetti Costa parece querer problematizar con esta muestra. Nos recuerda que Pío era tan moderno como la Buenos Aires que pintaba y que se transformaba a su vez.

 

Explica Laura Malosetti Costa que Collivadino al pintar por primera vez la ciudad de Buenos Aires en constante transformación, y sobre todo sus barrios periféricos, como La Boca o Barracas, el puerto, y las fantásticas usinas eléctricas de la época, símbolo condensatorio del espíritu modernista y positivo que lo invadía todo, le daba un estatus y un prestigio que hasta entonces “pintar la ciudad” no había tenido. Este pintor dignificó la transformación de Buenos Aires al consagrarla en sus pinturas.

 

Algo de ese gesto de hacer digno lo que todavía no era consagrado como tal, creo se repite hoy, mutatis mutandis, en la inauguración de esta muestra en el MNBA. No por el valor pictórico de las obras de Collivadino, que quizás no requerían de esta “consagración” per se, sino porque esta inauguración pone en escena y destaca una forma original y productiva de articular y coordinar los esfuerzos para conservar, restaurar y exponer el patrimonio artístico nacional.

 

Este Museo Nacional es el último eslabón de una larga cadena que comenzó hace ya varios años. Prácticamente todo el trabajo que culmina hoy aquí fue realizado en instituciones que dependen del estado nacional. Dos Universidades Nacionales ubicadas en el conurbano bonaerense, proceso él también de una transformación reciente en lo que tiene que ver con la vida académica de la última década, y el MNBA como vidriera final donde se exponen los esfuerzos realizados por tantos actores institucionales.

 

Esa larga cadena de puesta en valor entonces, que va desde las obras donadas a la Universidad Nacional de Lomas de Zamora hasta su exposición aquí y que pasa por la restauración y curaduría del equipo que dirige Malosetti Costa en la UNSAM, es recién visibilizada y consagrada en el último eslabón de la cadena: la inauguración en nuestro museo de la muestra Collivadino, Buenos Aires en construcción. Un enorme orgullo poder oficiar de vidriera privilegiada de esta articulación institucional.

 

Hacia el final, no querría dejar de agradecer a los coleccionistas privados, museos y organismos estatales que cedieron gentilmente obras centrales de Collivadino a los efectos de este recorte curatorial. Sin esa generosidad desinteresada nada de esto hubiera podido ser. Asimismo, agradecer también al apoyo permanente y sostenido de la Asociación de Amigos del MNBA, que se muestra atenta a todas las necesidades de último momento del museo para realizar esta exposición. Y, por supuesto, a la Dra. Malosetti Costa, siempre cordial y agradable en sus palabras y gestos para con todos. Sin ella, y sin el sólido apoyo que encontró en el calificado staff del museo, nada de esto hubiera sido realizable.


Dra. Marcela Cardillo
Directora a cargo del MNBA

 

ARTISTAS PARTICIPANTES

 
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