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Ergo Proxy

Muestra colectiva

Del 05 de Febrero al 05 de Mayo de 2021 - Inaugura: 17hs  - Entrada: Muestra virtual

 
 
 

Son 4 artistas que trabajan con las ambigüedades que se producen sobre la existencia, durante los procesos de digitalización", según cuenta Cávanagh.

La muestra está curada por  Merlina Rañi quién especifica que las obras de estos cuartos artistas reflexionan sobre distintos aspectos de la existencia: la huella, la autopercepción, el gesto, la expresión y agrega: “En este espacio, que no es más que la idea de un espacio, conviven unas formas.  La experiencia es una proyección continuamente desplazada, la imagen se desarrolla de una manera tal, que nos permite entrar en este pequeño mundo y concebirlo como un espacio recorrible de volúmenes, texturas y movimiento. Mientras tanto el tacto en el pad (o el mouse o la pantalla táctil), casi se separa de la experiencia y queda relegado a la esfera de todo lo que está sucediendo por fuera de la pantalla. Si nos comprometemos lo suficiente, por un momento desaparece-”.

La selección de obras tiene como foco la creación de formas y la modelización y el título de la muestra hace alusión a una serie de anime que retrata a una sociedad desnaturalizada, donde los arquetipos irrumpen en el orden de una forma descarnada. Ergo (del latín) es una conjunción que denota consecuencia, mientras que Proxy es un protocolo de Internet, una figura burocrática que funciona como intermediario o representante de una entidad).

TEXTO CURATORIAL

 
En este espacio, que no es más que la idea de un espacio, conviven unas formas.  La experiencia es una proyección continuamente desplazada, la imagen se desarrolla de una manera tal, que nos permite entrar en este pequeño mundo y concebirlo como un espacio recorrible de volúmenes, texturas y movimiento. Mientras tanto el tacto en el pad (o el mouse o la pantalla táctil), casi se separa de la experiencia y queda relegado a la esfera de todo lo que está sucediendo por fuera de la pantalla. Si nos comprometemos lo suficiente, por un momento desaparece.
 
¿Qué queda cuando escindimos al cuerpo para entregarnos a una propuesta virtual, sea esta muestra digital, un videojuego, una película, o un libro? Un receptor físico (ojo, oído) recibe información sensible y mediante el lenguaje se decodifica todo un mundo en nuestra cabeza. De a poco incorporamos sus reglas: donde todo es posible, nada parece extraño. Donde todo es posible se borran los límites, categorías fundamentales como lo humano, el concepto de vida, la fuerza física de la gravedad, o el sentido entrópico del tiempo; sus sistemas se abren, comparten sus elementos de forma multidireccional, se forman nuevas combinaciones entre lo conocido.
 
Detrás del medio hay un texto científico[1], su interfaz proyecta esta fantasía, la posibilidad de desplegar arte, de generar un sistema estético capaz de abrir el paradigma de realidad, de modelar sus limitaciones o simular que no existen, que pueden ser modificadas con controles minuciosos, diseñados especialmente para esa sutil distorsión de las reglas.
 
En este enorme, infinito desierto digital conviven unas formas. Quizás es seco porque el agua en el mundo online consume recursos invaluables. Las formas recuerdan el espacio, la sensación de estar en él, la acumulación de percepciones conceptuales que también, hacen a la ocupación material de un cuerpo; su proyección, el gesto, la expresión, la autopercepción, la huella, las formas de consolidar y comprobar la existencia. Una existencia no necesariamente humana, quizás súper, trans o post humana, animal, cibernética, absolutamente arbitraria, un muestreo aleatorio de todo lo que conocemos.
 
Un cúmulo de existencias le dan cuerpo y forma a estas obras, se manifiestan a través de sus relatos y signos. Se pasan de sus bordes, entre lo real y lo fantástico, entre lo humanoide, lo abstracto, lo microscópico, buscan tomar la forma adecuada para habitar este medio mutante, y este discurso técnico.
 
Es así como El mensaje ha sido eliminado de Santiago Carlomagno se pregunta por la extensión de nuestro cuerpo y si es posible o no acoplarnos a nuestros artefactos, si acaso la comunicación forma parte de nuestro cuerpo como gesto, y si es el aparato un otro o una parte. Mientras que en la misma línea, Mi aura es la NET de Joaquina Salgado apela a una conciencia digital en la que se vuelve necesario crear la imagen de uno mismo, un avatar, una forma de existir que resulta de nuestra relación con el medio técnico y que es al mismo tiempo persona y lugar, sujeto y objeto, puerto y servidor.
 
Un poco más allá en este desierto, un espécimen casi en estado líquido intenta emular una emoción artificial. Do we sing along deAzul De Monte indaga sobre la posibilidad de expresión y empatía en un medio digital, la capacidad del lenguaje natural para adaptarse a un entorno complejo y en constante transformación. En lo más árido del paisaje, una cámara aísla quirúrgicamente una biota insólita. El concepto de vida en Hallucigenia de Mariano Giraud está vinculado a la emergencia y a la plasticidad fenotípica, sin embargo en el microclima del artificio sobrevive lo extinto y lo fantástico.
 
La pantalla ahora es un umbral y un espejo, que separa lo que concebimos como dos dimensiones que fantaseamos con habitar. Ni de un lado ni del otro, pensamos en entrar o sumergirnos en esta dimensión digital que sostenemos materialmente, con muchísima energía y desarrollo, pero que denominamos como inmaterial.
 
Si desplazamos todo a una lógica electrónica: el cuerpo es un cúmulo complejo de sensores, la interacción química y eléctrica neuronal, un procesador elegante que switchea los sensores para sumergirse en una propuesta codificada, que consiste en la paradoja de pensar en el cuerpo, mientras los sensores del cuerpo están desconectados de la experiencia. Mientras reformulamos los lazos, conexiones y conjunciones que dan forma y lugar a la existencia.
 
 
Merlina Rañi, 2021
 
 

ACTIVIDADES

 
SALA VIRTUAL
 
 
En el año del centenario del nacimiento de Joseph Beuys, el Pabellón de las Artes se adhiere a este aniversario con una exposición de escultura dentro del campo expandido, donde la escultura toma un rol social como lo difundía el maestro alemán.
 
Un contexto 3D computarizado e interactivo desde la comunicación y la reconstrucción digital del paisaje que, de acuerdo al entendimiento del observador de lo habitual en su vida real, le permite relacionarse con la realidad virtual y la reconstrucción digital de Ergo Proxy. La muestra, que reúne a cuatro artistas, trabaja con las ambigüedades que se producen sobre la existencia, durante los procesos de digitalización.
 
Enla obra "Un verdor terrible" de Benjamín Labatut, investigador que busca introducirse en la constitucióndel átomo, encuentro similitud conestos artistas investigadores de la exposición donde,estospor recorrer mundos sin explorar,inician un recorrido  virtual de fácil exploración pero donde la duda es el motor latente de la exhibición.
 
En ese aspecto, la artista Joaquina Salgado inspira suponer que encarna en "Mi aura es la net" la evolución de la maquina, la cibernética y los flujos de energía, recreando finalmente la mutación con el individuo que, a su vez, es capaz de derivar a la retroalimentación y sus conceptos derivados.  
 
La obra de Santiago Carlomagno permite aludir el replanteo de nuestro sentido del tiempo y del espacio, de nuestra calma y velocidad en el caos de la vida diaria, sorprendiéndonos en "El mensaje ha sido eliminado", con elementos cotidianos que se repiten en el individuo, albergando de esa manera una extensión protectora, y una sensación de aplomo y moderación en las personas.
 
El semblante que Azul del Monte esboza en el rostro digital de "Do we sing alone", parece proponer  que el ser puede crearse a uno mismo de nuevo, o que puede llegar a tener distintas personalidades y variadas idiosincrasias. La percepción que transmite es la complejidad y el misterio que comprende empezar una vida nueva, pero a su vez la limitación sensorial que expresa en el espacio virtual.
 
A partir del interior de una esfera, la misma forma que la del globo terráqueo, Mariano Giraud invita a declarar en Hallucigenia la erosión gradual de la biodiversidad, como sugieren las capas de su círculo ambiental de la naturaleza y el entorno. En la superficie asoma una forma semejante a una rana que, siendo uno de los animales más amenazados en la tierra, nos recuerda que la biosfera se halla en desequilibrio.
 
Agradezco a Espacio Pla, a la gestión y producción general de Celina Pla y Florencia Rocha, al desarrollo técnico y programación de Agustín Pontura, y a la curaduría de Merlina Rañi por Ergo Proxy, un jardín de esculturas virtual, en exposición en el Pabellón de las Bellas Artes de la UCA.
Lic. Cecilia Cavanagh
Directora
Pabellón de las Bellas Artes - UCA
 

ARTISTAS PARTICIPANTES

Santiago Carlomagno
Azul De Monte
Mariano Giraud
Joaquina Salgado

 
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