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Lavalleja 1062 [mapa]
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Mar a Vier de 13.30 a 20 hs. Sáb de 13.30 a 16 hs.

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Esferas

Muestra colectiva

Del 06 de Diciembre al 21 de Diciembre de 2011 - Inaugura: 19hs  - Entrada: libre y gratuita

 
 
 

1º piso. Sala Madera y Tierra.

La esfera, en un sentido simbólico, siempre ha estado asociada a la idea de perfección y, por ende, a lo divino. Comparte esta filiación con el círculo en tanto, en ambos casos, su punto central es equidistante de sus puntos externos.
En el mundo cristiano, esta identificación con la deidad aparece configurada en clave de bóveda celeste, la esfera que contiene y protege al cosmos jerárquico constituido a instancias de Dios, en la cual el hombre ocupa un lugar asignado a priori. En contraposición formal, lo terrestre se asocia formalmente con lo cúbico o con lo cuadrado.

Rota la esfera celeste, con el advenimiento de la modernidad y la sentencia a muerte de los dioses, el hombre queda arrojado, desprotegido, a la intemperie. La emergencia de la técnica moderna significó para el hombre moderno la posibilidad de configurar una atmósfera que le permitiera a este suplir esa falta. Las ciudades son una resultante de esta situación. Los edificios de departamentos son microesferas que posibilitan la vida pero a la vez aíslan a los sujetos, tal como señala el filósofo alemán Peter Sloterdijk.

 

En tal sentido, la esfera para Sloterdijk es la espacialidad en donde el hombre siempre ha existido y se ha puesto en relación con una otredad a partir de la cual se constituía. Desde la celeste, a la interioridad uterina, a las comunidades-imperiales. Tal vez resuenen aquí ecos del relato platónico que constituye el origen de los sujetos como esféricas mitades escindidas.

 

El arte no ha estado ajeno al uso de lo esférico, cuyo arco se despliega entre un sentido religioso presente en las cúpulas de los templetes y basílicas renacentistas hasta los secularizados círculos de la iconografía de Malevich.
En cierta medida las producciones de la muestra que se presenta, la cual tiene como factotum a Eduardo Médici, establecen ciertas correspondencias con las ideas anteriormente desplegadas.

La búsqueda de Diana Randazzo pone en perspectiva la perfección formal de la esfera con el Satori o “instante en que la mente se abre o despierta a la verdad”, tal como resume el término budista la propia artista.

Débora Mauas registra una experiencia cargada de cierto extrañamiento, la cual consiste en ubicarnos frente a la mirada de la esfera celeste perdida, evocando así una otredad material que tiende a ocultarse pero, ineluctablemente, se torna presente.

De filiación borgiana, la obra de Jaime Hierro se despliega a partir de la dinámica establecida entre la culpa y la traición, pero esta vez en el escenario delimitado por la paternidad. De esta manera, padre e hijo entrelazan una trama signada por la circularidad.

La instalación de Cristina Ferreras teje una esfera íntima que puede equipararse a una telaraña, un modo de establecer correspondencias, de cartografiar tradiciones pero también abrir una posibilidad de evasión.
Daniel Aubert establece un sentido circular para La burbuja vital, en ella la vida sólo puede ser entendida a partir de la copresencia de su opuesto: la muerte. Decir vida implica, por lo tanto, tantear el espesor significante que despliega su contrario.

"La existencia es redonda", sentencia del filósofo Karl Jaspers a partir de la cual Andrea Ladvocat despliega su obra. Resuenan ecos existencialistas en su propuesta cuya formalidad despojada pensiona los polos relativos a  la vacuidad y al ser.

Luz Delorenzini, para configurar su obra, evoca aquel momento fundante en el cual fuimos arrojados desde la tibieza del útero materno a la fría exterioridad del mundo. No sólo se hace presente esta remisión a la esfera primigenia sino que, además, queda asumida por la propia obra.

En la obra Salvavidas, de Manolo Rodríguez, la complementariedad entre lo masculino y lo femenino es equiparada a la forma circular que deviene vital. De alguna manera, las líneas concéntricas pueden leerse, como los anillos de un árbol, como el significante de una temporalidad abierta que se desliza desde el origen hacia lo eterno.

Una vez más asistimos a la presencia de lo esférico, aunque esta vez reverberen ecos de otros tiempos en clave estrictamente contemporánea.


Jorge Zuzulich

ARTISTAS PARTICIPANTES

Daniel Aubert
María Luz Delorenzini
Cristina Ferraras
Jaime Hierro
Andrea Ladvocat
Débora Mauas
Diana Randazzo
Manolo Rodríguez

 

Curador EDUARDO MÉDICI

 
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