buscar

Av. De Mayo 1480 – 3º Izquierda - Buenos Aires [mapa]
Lun a Vie de 11 a 20 hs.

Imágenes Souvenir (Air Condition - Buenos Aires)

Jorge Pedro Núñez

Del 09 de Febrero al 16 de Marzo de 2012 - Inaugura: 18hs  - Entrada: libre y gratuita

 
 
 

A saltos entre la historia y el marco

 

Hay dos problemas centrales en la obra de Jorge Pedro Núñez que están presentes en su más reciente individual en la Galería de Ignacio Liprandi en Buenos Aires. Uno de esos problemas siempre ha saltado a la vista desde sus inicios: pensar la historia de otras maneras y en la obra en sí misma como la historia. El otro problema es menos evidente pero igualmente cru- cial: el marco, lo que le da su estatus a la obra como tal, cobra protagonismo en dilemática tensión.

 

En ambos problemas el recurso principal del artista es el montaje: va cruzando y yux- taponiendo imágenes y formas de una y otra fuente hasta construir una nueva narrativa con cada obra. Cuando se trata de entender que lleva al artista a trabajar con la historia como ma- teria maleable, el acto que aparece generando estas obras podría ser el simple hecho de hojear páginas de revistas y libros de cualquier especie, o como quien navega a la deriva por internet. Desde la aparente simpleza de este acto, JPN ha logrado elaborar todo un cuerpo de trabajo que recuerda que la historia en lugar de su supuesta linealidad y búsqueda del origen en realidad es una trama de discontinuidades, especialmente la del arte. Como lo decía Fou- cault en La arqueología del saber, «No hay que devolver el discurso a la lejana presencia del origen; hay que tratarlo en el juego de su instancia». Así en las obras que forman parte de esta exposición podemos ver como se cruzan una forma abstracta orgánica monumental (un iceberg) con una cuadrícula modernista tomada de un edificio vecino de la galería, o como una fotografía de una escultura de la artista rusa Liubov Popova (que de otra manera no tendría otro testimonio de su existencia) se convierte en una objeto tridimensional, alterada su histo- ria de objeto en doble suspenso a objeto caído y consecuentemente renovada su configuración (en lugar de una narrativa heroica de la escultura desaparecida en las fauces del comunismo, un relato de experimento fallido). Otras yuxtaposiciones traen imágenes seriadas de futbolis- tas en uniforme, intervenidos con franjas verticales que se mueven al ritmo de una com- posición neoplasticista. Y si los pliegues de las cortinas del edificio resuenan con los del iceberg (pasando de la cacofonía abstraccionista a la polisemia del fotomontaje), y si Maradona se junta con Mondrian, las citas reconstruidas y resemantizadas continúan tanto en la escultura que alude a la puerta que gira libremente de Duchamp (dejando el paso alternativamente abi- erto o cerrado), como en la ventana que esta a medio camino entre Baldessari, Duchamp y edificación modernista obsoleta.

 

Aunque la riqueza de estos relatos inesperados tiene mucho peso en la atracción que las obras ejercen sobre los espectadores, el otro problema al que aludí al principio me parece determi- nante por razones hasta opuestas y es lo que le da su complejidad al trabajo. Núñez incorpora el problema del marco institucional de una forma más tangencial que su interpelación a la his- toria y opera de manera contraria, porque confunde el marco con la obra como sucede con el barrido de una puerta convertido en escultura, o con la ventan sobre la ventana, o con la escultura de Popova que termina “enmarcando” el propio espacio de la galería, o con los mismos collages en donde el marco y las líneas de composición verti- cal se fusionan. Al confundir el marco y la obra el artista está creando un espacio en donde no sabemos exactamente cuales son los limites entre el interior y exterior, de tal manera que es imposible ubicar en donde radica su atractivo. En su ponencia presentada en el marco de la exposición de Jorge Pedro Núñez en Periférico Caracas (julio, 2011), la filosofa Sandra Pinardi trajo estas consideraciones sobre el parergon de Derrida que bien vale la pena citar acá a manera de epilogo:

 

“... primero, al delimitar lo artístico como lo “carente de conceptos” lo que Kant ha hecho es establecer que lo que está al interior de lo artístico es un vacío, una carencia. Segundo, si la delimitación conceptual de lo artístico es justamente su carencia interna de conceptos, el hecho de que en su interior se da una ausencia, entonces, el armazón teórico –la delimi- tación conceptual- que se realiza de lo artístico y que realizan la estética o la teoría del arte (que como decíamos se fundamentan en trazar la frontera entre lo interno y lo externo) no es sino la elaboración de su propia carencia, de su propio vacío. Tercero, de allí resulta entonces que lo estético, lo artístico mismo, no se define por el trazado de una frontera, de un límite, entre lo interno y lo externo, sino por el contrario, es en sí mismo un trabajo en el frontera, en el límite, en el marco, en el encuadre, en el enmarcado (no en lo que se enmarca, sino en el enmarcado, no en lo que se encuadra sino en el encuadre): Cuarto, este trabajo en el marco lo podríamos denominar una “economía del parergon”, y es gracias a ella, que se da un desplazamiento de lo “artístico” que ya no se inscribe en lo interior a la representación, sino en el problema de las fronteras, de los encuadre.”

 

Este párrafo parece describir literalmente lo que sucede con la escultura que no sabemos a ciencia cierta si es una sola pieza, dos obras, o una obra en dos tiempos: me refiero a Ventana rota y lámpara ciega, una instalación que se mueve entre dos planos materiales (conformada por una ventana recostada y una lámpara que son los negativos la una de la otra), pero que están continuamente alteradas por los juegos de luz y sombra natural que las abren a ese espacio intermedio de relaciones al que se refiere Pinardi.

 

©Jesús Fuenmayor
 

ARTISTAS PARTICIPANTES

 
ars omnibus auspician Buenos Aires Gobierno de la ciudad Ley de mecenazgo Itau Cultural Satelital Artebus