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Jorge Newbery 3599 [mapa]
Tel 4553-5723
Mar a Sáb de 15 a 20 hs.

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La Isla

Muestra colectiva

Del 15 de Septiembre al 23 de Septiembre de 2017 - Inaugura: 19hs  - Entrada: libre y gratuita

 
 
 

“Una mujer que va arriba con su canoa.
Hombres del opuesto que cargan la suya.
Los gestos de los hombres y el paso de la mujer,
y el canto de los pájaros se acuerdan
con el agua y el cielo en un secreto ritmo.”
Juan L. Ortiz
 
Todos los desconocidos esperan, tibios, el calor de una coincidencia. Hay desconocidos que se conocen en el medio del caos, de la explosión de mil chispas voladoras provenientes del fuego más puro, aquel que, en el sentido de Heráclito, le da vida a aquellas cuestiones ciertamente maravillosas del universo.
Y así fue como, un día cualquiera, los desconocidos se cruzaron en este reino de humedales. El río, con su manto liso, los acercó en la correntada y, entonces, el fuego creó el núcleo y la isla el vínculo.
 
Bastó solo la coincidencia de dos dragones, que buscaron y dieron vida al encuentro con otros, seres fantásticos y creadores, habitantes del pantano y de la rivera, que esperaban, atentos, con la paciencia de una marea (esas que conocen el momento exacto para invadir las islas y cubrirlas completas de su ser).
La isla es sueño, es reflejo por que necesita mostrar dos veces su verdad, es monte verde y fuego calmo.
 
La quietud de sus espesuras atrapa en ensueños a quien la habita, a quien la vive. Sus aguas traen poesía, melodías de seres de barro, que con su canto endulzan las aguas, que pesan, que mecen, que acunan, que duermen.
Sus barcos aletargados por el misticismo de la bruma viajan por asombrosos paisajes pocas veces imaginados.
 
Sus árboles, testigos silenciosos de los secretos del pantano, se yerguen estoicos, plantando sus pies en el lodo que acoge su estadía.
Estos Artistas, que el calor reunió en esta gran muestra colectiva, hoy se funden en la espesura mas bella de “la isla” y nos invitan a conocer aquella esplendorosa existencia natural, inspiradora, que los alimenta y los mantiene flotando, suspendidos como aquella etérea chispa inicial.
 
Abi Costa
 
Imargenes
 
Agotadas ya otras posibilidades, y en busca de sentido, los hombres se retiran hacia las orillas, los arrabales, la periferia de las ciudades. En un encuentro en los márgenes con la soledad los gritos quedan apaciguados en la más pequeña corriente de agua.
Empujados por la ciudad o atraídos por la naturaleza, tal vez muchos de nosotros nos acerquemos a la orilla con una necesidad similar.
 
Con la naturaleza de frente (tiene espalda?), haciendo equilibrio sobre la infiel línea con la civilización, nos veo en la costa en el absurdo intento de unir, de hacer una costura entre lo que nos es dado y lo que no sabemos nombrar.
Y qué es una costura sino practicar orificios de uno y otro lado para pasar un hilo, un cabo, tal vez la misma línea sobre la que hacemos equilibrio. Algo que amarre y dé sentido.
 
Con esto no alcanzamos más que a construir una red, un conjunto de agujeros que nuevamente lanzamos hacia las aguas...
 
Javier Torres. 2006
 
“Ahí donde cada cosa tiene su historia, la Isla del Disparo se llama así porque en un tiempo vivieron tigres, y después llegaron hombres, y en el encuentro alguien disparó: unos dicen q los hombres, otros que los tigres, pero al final –como siempre- quedaron los hombres. De los tigres del ibera no restan más que la memoria y las enormes trampas que se herrumbran en algunas casas viejas”
 
Rodolfo Walsh 
Fragmento de "Las pirañas ausentes". Crónicas y aguafuertes del libro "El país del río"
 
 
La isla, claro está, no es una sola isla. Es un conglomerado de islas, islotes, bañados y pajonales que, visto desde muy arriba, digamos desde un avión, o mejor aún, desde algún satélite, se presenta como una masa verde, surcada minuciosamente por ríos, arroyos, zanjas y canales, con la sólida forma una letra griega: el delta del Paraná.
 
El isleño, claro está, tampoco es uno solo: está el que vive permanentemente entre islotes y arroyuelos, y se las ingenia para sobrevivir, con mimbres y pecanes, o el que vive en la isla, pero trabaja en el continente, usuario permanente de lanchas propias y colectivas. También el que va para el fin de semana, con la heladerita llena para el asado del domingo, y el que iba, pero no va mas, porque el Tigre ya no es lo que era.
 
Sus vidas, claro está, son diferentes. Pero todos son isleños, en la cuántica eternidad de algún instante. Y para cada uno de ellos, la tormenta amenazadora, el temor de la crecida, el calor y la humedad insoportable, los mosquitos.
La naturaleza está ahí, muy cerca. Y visto desde cerca, la isla es, a veces, muy difícil.
 
Pero la tormenta pasa, las aguas bajan, sopla la brisa y los mosquitos, finalmente, se apoderan del espacio solo un par de horas al día. Y allí están nuevamente los gloriosos rayos del sol, el maravilloso canto de zorzales y calandrias, pavas de monte y gallinetas, el misterio profundo de bagres y patíes, la paz demoledora del atardecer. Y es entonces que recordamos por qué fuimos, vamos y seguiremos yendo a la isla. De cerca no se ve, pero a lo lejos, la imagen se vuelve nítida y no tenemos dudas. Sólo debemos volver con nuestros dibujos y pinturas, cual exploradores interestelares, para que nos crean: el paraíso existe, y nosotros estuvimos ahí.
 
CM. 2017
 

ARTISTAS PARTICIPANTES

Carlos Affranchino, Juan Astica, Marcelo Brodsky, Cristina Dartiguelongue, Marcelo Díaz, Fermín Eguía, Omar Estela, Margarita Ezcurra, Roberto Frangella, Claudio Frisone, Cristian Gonzalez, David Klauser, Cesar Montangie, Richard Noguera, Pablo Paez, Pablo Pereyra, Eugenio Ramírez, Felix Rodriguez, Ramiro Sacco, Eduardo Scocco, Silvia Sergi, Javier Torres.
 
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