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Savia

Savia

Dora Isdatne

Del 11 de Diciembre de 2014 al 28 de Febrero de 2015 - Inaugura: 18hs  - Entrada: libre y gratuita

 
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Durante muchos años, varios siglos incluso, lo “natural” fue considerado como aquello producido por la naturaleza y lo “artificial”, lo fabricado por los hombres. Además, la connotación valorativa de lo “natural” superaba a su opuesto, considerándose más auténtica y preciada. Así, lo “natural” connotaba vida y legitimidad y lo artificial remitía a lo inanimado y lo falso…

 

Hoy, los umbrales entre estas categorías se han tornado cada vez más ambiguos y, por ende, los modos de percepción de lo que consideramos natural o artificial también han ido variando sus parámetros y desmarcando sus límites. El hombre ha culturizado (¿deberíamos decir, entonces, artificializado?) su entorno de un modo que para muchos ha llegado a ser abrumador, pero no por eso, menos sugestivo. Es justo reconocer que, cuando entramos en contacto con la naturaleza, nos invaden las imágenes del arte y de la literatura y que éstas, a su vez, asaltan el imaginario del artista cuando construye su cuerpo de obra.

 

Es en este contexto de ambigüedad conceptual y perceptiva que las esculturas de Dora Isdatne despliegan su mayor potencial de sugestividad. Sus “árboles” y “bosques” son artificiosamente naturales, de aspecto mecánico y tecnificado, como si la artista quisiera expresarse más como máquina que como humano. Las piezas son realizadas a partir de bocetos digitales, cocidas en cerámica y pintadas con esmaltes sintéticos, por lo general, de colores brillantes y saturados.

 

El uso de esmaltes metalizados que contienen plomo en su composición refuerza el aspecto artificial de sus obras y le confiere a las piezas un cariz industrial, cuasi robótico, al punto que parecen aludir tanto a la flora en estado de extinción como a follajes nacidos a partir de una hecatombe nuclear.

 

Sin enunciar explícitamente un discurso ecológico, las esculturas de Dora Isdatne comparten la preocupación que muchos artistas a lo largo y ancho del planeta manifiestan respecto a protección del medioambiente y a la imperiosa necesidad de diseñar estrategias innovadoras y, fundamentalmente, creativas para lograr un uso equilibrado de nuestros recursos naturales.

 

Quizás ella confíe en que, a partir del arte, la naturaleza pueda ser percibida de manera sensible, e incluso afectiva, regenerando un compromiso íntimo y ético entre el hombre y el mundo.

 

Florencia Battiti

 

Inquitante muestra de la excelente Dora Isdatne

 

Por Laura Feinsilber
Ámbito Financiero

 

A la hora de comentar la última Art Basel Miami y sus ferias satélites destacamos la exhibición de arte mayor y su contrapartida, arte muy menor, por ejemplo una pin-up bañandose en una copa de cóctel, chupetes de acrílico de colores, una grantendencia zoológica, innumerables pájaros, chanchos, caballos, ovejas, que nada tenían que ver con lo ecológico, alfombras como lenguas, camisetas en perchas, (ya se vió en arteBA), una cabeza humana dentro de un refrigerador, por solo nombrar algunos ejemplos, pero esto, ya se sabe, obedece al puro espectáculo mercantilista del arte que intenta moldear el gusto.

 

Esta breve introducción viene a cuento de nuestra visita a Savia, obras en cerámica y otros materiales de Dora Isdatne, que lleva a pensar en la poca visibilidad internacional de muchos de nuestros artistas, tema que merecería un debate profundo.

 

Sus cerámicas-esculturas abordan lo orgánico, la naturaleza, una verdadera renovadora de esta disciplina, merecería un lugar en el contexto internacional y despertaría admiración tanto por su realización como por su contenido, que no es simplemente el traslado de árboles, flores o bosques, sino una visión acerca del futuro que le espera a la humanidad cuando se extingan definitivamente.

 

Paisaje fantástico

 

La serie que presenta en el Centro Cultural Recoleta y que podrá verse hasta principios de marzo está realizada en cerámica, esmalte, hierro, madera.

 

Transformer, una visión aérea de un bosque de pinos de un negro ominoso, Vegetales, obra rígida, donde queda muy claro como Isdatne ha llevado a un alto grado de sofisticación el uso de esmaltes, de pintura industrial para autos, dándonos un paisaje fantástico de la naturaleza y como ella prevé su transformación: estas flores no tienen aroma, perderse en sus bosques no sería recomendable, sus erizos no son para acercarse y con sus juguetes no se juega.

 

El lenguaje de esta artista, que perfeccionó su formación en Francia, ganadora de importantes premios en su disciplina que actualmente va más allá del canon, no es en absoluto tranquilizante.

 

ARTISTAS PARTICIPANTES

 
ars omnibus auspician Buenos Aires Gobierno de la ciudad Ley de mecenazgo Itau Cultural Satelital Artebus