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Violencia

Violencia

Juan Carlos Romero

Del 07 de Octubre al 30 de Noviembre de 2016 - Inaugura: 19hs  - Entrada: libre y gratuita

 
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Se recrea la obra “Violencia”, de 1973, y se presenta el libro de su autoría “Doble residencia"

Se trata de una reedición de la célebre instalación montada por primera vez en el año 1973 en el Centro de Arte y Comunicación (CAyC). Abrevando de la tradición gráfica del arte político y bajo la impronta textual del arte conceptual, la obra consiste, en esta ocasión, en una extensa yuxtaposición de afiches sobre los muros de la sala con la sola escritura de la palabra “violencia”.
 
La humildad material y la sintética expresión tipográfica –en mayúscula y de contundente cuerpo negro– instalan el orden urbano (callejero) como referente escénico de aquel sustantivo que, en su envolvente réplica infinita, “golpea” los cuerpos de quienes la reciben. Romero deja para la imaginación, el recuerdo o la vivencia del espectador, encontrar el suceso que la habite.
 
En el marco de la inauguración de esta obra clásica del arte político-conceptual de nuestro país, Romero presentará el viernes 7 de octubre a las 19 en el segundo piso del Museo, su libro Doble residencia, una edición de 200 ejemplares numerados y firmados que reproduce una selección de cuarenta fotografías que tienen como protagonista “diversos rostros” del artista; un yo tensionado por el habitáculo de las múltiples máscaras que Romero ha reunido a lo largo de su vida.
 
Participarán de la presentación Juan Carlos Romero, María Esther Galera —autora del texto del libro—, Florencia Battiti, Cristina Rossi, Ral Veroni, Guillermo David y Andrés Duprat, director del Museo Nacional de Bellas Artes.
 

Además, el artista presentó su libro “Doble residencia", una selección de cuarenta fotografías que tienen como protagonista al artista y a su colección de máscaras.



“Tenemos un doble propósito hoy, que sintetiza un homenaje a este gran artista argentino que es Romero. Inauguramos Violencia, una recreación de la instalación paradigmática realizada en los años 70, y complementamos esta muestra con una selección de obras gráficas –arte en el que Romero tiene una amplia trayectoria– que pertenecen a la colección del Bellas Artes”, explicó Duprat sobre la exposición.

Violencia hoy tiene poder. En 1973, la instalación hacía referencia a la violencia política, pero hoy la violencia se ha multiplicado en el mundo. Es una palabra que tiene alto poder de convocatoria”, reflexionó Romero con la obra como escenario.

Junto con la inauguración de la muestra, el artista presentó su nuevo libro, Doble residencia,una edición de 200 ejemplares numerados y firmados, diseñada por Ral Veroni y Gustavo Ibarra para Ediciones Urania, que reproduce 40 fotografías en las que Romero posa frente a la lente de Gustavo Lowry con la colección de máscaras que ha reunido a lo largo de su vida.

Según Romero, “la máscara tiene una doble lectura: es la que usamos todos los días en nuestra vida cotidiana y alude también a lo ritual”. “Yo las fui juntando –soy un juntador de cosas, no un coleccionista– a partir de mis viajes, en particular, en Latinoamérica. Las compraba en mercados de artesanías. Y, curiosamente, hay una máscara china que la compré en el supermercado Carrefour”, bromeó.

Acompañaron a Romero en el acto la artista María Ester Galera, autora del texto del libro;Florencia Battiti, historiadora del Arte y curadora del Parque de la Memoria; Cristina Rossi, doctora en Historia y Teoría del Arte, y curadora independiente; Ral Veroni, responsable editorial de la publicación; y Guillermo David, escritor, traductor y curador de la Biblioteca Nacional.

“Al ver las imágenes del libro –planteó Battiti–, me pregunté qué llevó al artista a tomar su colección de máscaras y adquirir las cualidades del personaje que ellas representan”. Como respuesta, expresó: “Enmascararse no es ocultarse, sino que es una oportunidad para volverse más auténtico, para tomar contacto con lo ajeno que uno tiene dentro; es un acto de coraje conectarse con esos personajes amables, endiablados o estremecedores. Un artista como Romero, con su monumental trayectoria, puede hacer una obra con esta frescura”.

A su turno, Rossi analizó la relación entre el gesto de coleccionar –tan característico de Romero– y el tiempo. “Los objetos reunidos están testimoniando vida. Estas máscaras hablan de nuestro entusiasmo, nuestras pasiones y las ideas que volcamos cuando elegimos un objeto para una colección”, dijo.

Veroni, en tanto, destacó la “potencia creativa” del libro y recordó que la idea de este proyecto surgió en Romero “casi sin moverse de la silla de su casa museo”, puesto que es allí donde atesora sus diversas colecciones particulares de objetos.

Para David, “una máscara es la identidad que nos damos a diario para seguir creyendo que somos el mismo que ayer”. Respecto del libro, propuso: “Hay en sus páginas mitologías cruzadas de distintas máscaras cuya ausencia hace que esas máscaras multipliquen su producción de sentido y sean aún más enigmáticas que si les repusiéramos la trama mitológica que las sustenta”.

El ensayista y traductor también se refirió a Violencia y sostuvo: “Hay un múltiple movimiento en la obra de Romero, porque él siempre trabajó con materiales considerados bastardos para la lógica canonizante de las artes, y trabajó la serie. ¿Qué hay más perecedero que el afiche? Él toma la serie, la multiplica y la transforma en un evento que atraviesa las décadas. Violenciaatravesó las últimas cuatro décadas del país. Sabemos que su mensaje no ha caducado, y que gran parte de la capacidad de interpelación que tiene el arte de Romero radica en la fragilidad material de su obra, de carácter efímero, pero que no deja de ser eterno”.

Sobre Violencia

Abrevando de la tradición gráfica del arte político y bajo la impronta textual del arte conceptual, la obra consiste en una extensa yuxtaposición de afiches sobre los muros de la sala con la sola escritura de la palabra “violencia”. La humildad material y la sintética expresión tipográfica –en mayúscula y de contundente cuerpo negro– instalan el orden urbano (callejero) como referente escénico de aquel sustantivo que, en su envolvente réplica infinita, “golpea” los cuerpos de quienes la reciben. Romero deja para la imaginación, el recuerdo o la vivencia del espectador encontrar el suceso que la habite.

 

ARTISTAS PARTICIPANTES

 
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