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Cordón Vegetal

Cordón Vegetal

Isabel de Laborde

Del 17 de Junio al 24 de Julio de 2011 - Inaugura: 19hs  - Entrada: libre y gratuita

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“Cordón: al intentar elegir una de las acepciones de cordón en el diccionario apareció la palabra
Cordillera: serie de montañas enlazadas entre si, cuyo conjunto tiene definida individualidad geográfica.
Creo es lo mas parecido a lo que me produjo enfrentarme en Neuquen al conjunto de esculturas de madera
de Isabel de Laborde en un ambiente rodeado de tanta cordialidad (también en la misma pagina del diccionario).
Las pinturas o papeles de Isabel de Laborde forman parte de un mismo proyecto y unidad temática.
Seleccionar las obras para una muestra puede pecar de cierta arbitrariedad. El cómo o cuántas obras mostrar
obedecer a corrientes o modas determinadas, en este caso: La Fuerza y Contundencia del Paisaje Patagónico,
si tanto tiene que ver con la obra, espero lo tenga también con el como se la muestra”.

 

Néstor Julio Otero, Mayo 2011.

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La oquedad como segunda piel - Una aproximación a la obre de Isabel de Laborde.

 

Por Mercedes Mac Donnell

 

“Esta es la paradoja de la Patagonia: o la enormidad del espacio abierto, o la visión de una flor diminuta”.
Paul Theroux, In Patagonia


El paisaje patagónico deja una profunda huella en quienes lo recorren y lo habitan. A la impresión sensible que comunica una naturaleza cuya belleza no parece de este mundo, se le suma una experiencia intelectual parecida a un trance o a un sueño, directamente provocada por la extensión, las magnitudes y las distancias. De modo inevitable, la majestad del espacio deslumbra y fascina, a la vez que impulsa pensamientos filosóficos, metafísicos, religiosos. Esa es la magia del sur. Son numerosos los viajeros, naturalistas y aventureros que han escrito sobre estas tierras, y todos ellos coinciden: en la soledad del silencio patagónico, algo parece revelarse; en la inmensidad de esa geografía, algo parece decirse. El paisaje exterior se convierte en camino interior, y de la introspección surge una definición nueva y personalísima de uno mismo y su destino.
Isabel de Laborde es una de esas personas a quienes este confín de la tierra ha capturado con su hechizo y ha enamorado definitivamente. Artista mexicana-francesa radicada en Argentina, el descubrimiento de estas tierras tuvo un impacto decisivo en su arte: “No es un azar que me fascine la Patagonia, porque siempre me atrajo el vacío, la inmensidad del espacio, el silencio. Mi vida era muy urbana: solamente conocía el paisaje rural a través de las pinturas que veía en los museos.  Por eso, cuando de repente me encontré adentro de ese paisaje y descubrí ese universo compuesto por kilómetros y kilómetros de papel en blanco que es la Patagonia, me sentí profundamente atrapada. Con el paso del tiempo, fui adquiriendo una escala de naturaleza que la siento casi como una cuarta nacionalidad, o mejor dicho, como un nuevo idioma que incorporé a mi vida”.   

 

Con las frecuentes estadías, la Patagonia se le impuso no sólo como metáfora de su interioridad, sino como una obra de arte en sí misma, la más sorprendente y la más rica en pensamientos inconscientes, aquella capaz de generar en su arte un lenguaje nuevo, un idioma original cuyo base es la abstracción. “Llevo 30 años viendo ese paisaje. Está dentro de mí”.

 

Desde entonces, y con singular dinamismo en los últimos tres años, Isabel viene creando una obra que en 2011 presenta bajo el nombre de “Cordón vegetal”, y que describe de esta manera: “Estar inmersa en la naturaleza te pone en contacto con el sentido de la vida, te sientes totalmente conectado con el cosmos. Esa idea es la base de la muestra: hay un hilo sutil en la naturaleza y en la vida misma, que hace que uno vaya creando su propio paisaje, su propia unidad en la diversidad, y se encuentre con situaciones o personas que tendrán importancia fundamental en su vida. Todo eso no sucede por azar. Cuando hablo de “cordón vegetal” me refiero a esos vínculos afectivos, a esa familia inclusiva, cosmopolita, que cada uno va tallando alrededor suyo, y que también conforman todos los habitantes en el planeta”.

 

La muestra presenta dos tipos de obras:  una serie sobre papel que reviste las paredes de la sala, y otra serie que simboliza el “cordón vegetal” que da nombre a la muestra, realizada sobre troncos hallados luego de largas caminatas exploratorias, duramente trabajados y lujosamente intervenidos con cerámica esmaltada. 
Se trata de una obra que busca espectadores atentos a la gracia de la línea, el color, la textura, las manchas, las superficies. Mientras que los papeles y las tintas comunican una impresión de lejanía irreal, los troncos transmiten intimidad y cercanía.

 

Rodeados por los papeles que establecen una suerte de línea de horizonte infinita (porque lo que hay para ver allí es de una abundancia muy intensa), los troncos dispuestos como en las orillas de un río zigzagueante, invitan a tocar su textura lijada y pulida, admirar la suavidad brillante de la cerámica, atender a las vetas, los nudos y los huecos de la madera. En ellos verdaderamente se encuentra el corazón de esta muestra, en ese cordón vegetal que conforman, y que remite a una idea de unión con la naturaleza que habita fuertemente en los pensamientos de la artista.

TEXTO DEL ARTISTA

 

El paisaje patagónico es parte de mi paisaje interior.
Junto, tallo, pinto e intervengo maderas de los ríos y lagos: cosecho colores, aromas, geometrías de la naturaleza curtidas con el viento y esculpidas por el agua. Todas resonancias y promesas.
¿Elijo las piezas o me eligen? No lo sé…
Gozo con darles una nueva vida, bautizo sus formas. Las uno a mi historia y juntas nos vamos transformando a través de cortes, incisiones o incrustaciones de esmaltes que brotan como savias de colores vibrantes y resinas de afecto…
Las maderas se hermanan con las tintas cuya hoja en blanco es un regalo.
El proyecto “Cordón Vegetal” tiene tres ramas: las maderas intervenidas, las tintas y dos plantaciones de árboles que hicimos con mi marido. Son hexágonos de 90 ejemplares cada uno en homenaje a mis padres. Uno por uno, los árboles van a ser donado a aquellas personas que de alguna manera tuvieron, tienen o tendrán un vínculo con nosotros y con los ciclos de la vida, constituyendo así un gran cordón vegetal de afectos y también un cordón umbilical con la madre Tierra.

 

ARTISTAS PARTICIPANTES

 
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