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El arte del error

El arte del error

Selva Zabronski

Del 26 de Julio al 26 de Agosto de 2011 

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Jugar con la idea de que el error produce figuras. Entregarse al accidente. Disfrutar de lo inesperado. Algo de la niña y algo de lo onírico. Selva Zabronski se da permiso para un viaje sin boleto, directo a la tela, desde ese íntimo patio trasero que es el inconsciente.
En su obra, las figuras emergen de lo inmanejable de la mancha.
No hace falta decirlo todo. Un animal que grita. Una mujer de boca enorme en un salto amenazante y sensual. Tres piezas donde marrón y bordó arman una secuencia: primero un hombre que camina, luego un gesto del hombre y, finalmente, la sombra del gesto.
La mancha como una escupida. El papel muy cargado. La tinta corre. Se hacen globitos de humedad. Zabronski rinde tributo a las telas sucias (1998-2003), le gusta meter el pincel en un color y luego en otro, deliberadamente. En su iniciación se siente expresionista. Y se identifica con el arte brut, en oposición a la producción controlada. Lo brutal como primario, instintivo, visceral.
 Luego da la bienvenida a una pseudo desprolijidad. La provoca. Allí donde agua y aceite se repelen empieza la línea. Mezcla agua con solvente, o con tintas, o con crayones. Mezcla y aplica espátula. Su aproximación a la técnica mixta (2003-2006) inaugura nuevas búsquedas, un descubrir la situación en medio de la tela. Obras entre el gesto y la situación. (…)Selva en estado zen, colgada días enteros para lograr el detalle de guardas y florcitas doradas.
Una delicadeza de estampa japonesa en el arte brut.

Eva Amorín.

Sangre de animales, frutos jugosos vueltos pulpa, líquido para dejar trazos, representar la escena de unas criaturas.
El universo cromático comunica a pesar de las lenguas, la intervención sobre una superficie con la línea es un sonido: rugido o susurro.
Perdida en la Selva, de los signos aún posee el color, la idea de una forma a construir. Entre su ausencia y su presencia, la obra decide siempre el mismo drama ante la página en blanco o la tela vacía: el de una pasión que debe elegir su relato, su tono, su silencio o inscripción en una secuencia de la que pro-viene.
En estas obras como planicies brotan especies indiscernibles, seres u objetos, con la fuerza de una rajadura o con el leve trazo de una pluma: desazón. Miramos bordes fluidos, masas blandas que salen de cuadro, a veces en equilibrio entre los grandes planos y esas chorreaduras libres. Una pintura cruda, conceptual, que alterna con pequeños formatos donde seres explícitos en su figuración, monstruos inofensivos y domésticos, lucen ornamentados como para una fiesta infantil y siniestra.
Ese efecto es su fuente de luz: en nosotros algo se divierte, algo se conmueve, queda en vilo, suspende el juicio, se entrega a ver. La Selva de Zabronski es un estilo, El Arte del error, es su metáfora.

Liliana Lukin

ARTISTAS PARTICIPANTES

 
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