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Lun a Vie de 10.30 a 21 hs. Sab de 10.30 a 13 hs.

El Jardinero Pintor

Mario Sanzano

Del 17 de Octubre al 16 de Noviembre de 2011 - Inaugura: 19hs  - Entrada: libre y gratuita

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Presenta además de sus codiciados paisajes de las serranías del noroeste cordobés, una extraordinaria serie de vistas de su jardín.

Mario Sanzano es sin duda un gran paisajista que vive y trabaja en Córdoba continuando con  la mejor tradición del paisajismo en el Arte de los Argentinos que fundara hace un siglo atrás  Fernando Fader, quien por prescripción medica, se instaló desde 1916 en aquellas latitudes.
Nació en Dean Funes una pequeña ciudad cordobesa, de origen ferroviario, nudo vial importante que comunicaba Santa Fe, Tucumán, Jujuy con Buenos Aires y que queda a unas pocas leguas de Loza Corral. Hijo de Libia Catalina  y  Alberto Sanzano, ferroviario por tradición que se desempeñaba como  Director de Cultura de la Municipalidad de Dean Funes y del Teatro Vocacional.  En la familia de Mario hubo varios pintores, entre ellos su tío Farruco Hermidas al que recuerda por ser quien le regalara los primeros óleos y al que con sorpresa vio pintar con espátula en vez de pincel. Mario realizó su primera obra a los 13 años y el motivo reflejado en aquel lienzo fue el frente de la casa de sus padres.

 

Su temprana vocación por la pintura lo acercó a Martín Santiago, único discípulo de Fader, que a los 19 años se instaló en aquella ciudad de las sierras para estudiar con el gran maestro del paisaje argentino.
Con Santiago, Sanzano estudió 15 años, durante los cuales adquirió el oficio de pintor y el amor por el paisaje pintado a plein-air. Primero guió sus pasos en el secundario donde daba sus clases de dibujo y luego lo visitaba en su taller, cruzando la calle que lo separaba de su casa. Siempre recuerda la calidad humana de Martín a quien acompaño hasta sus últimos días.

 

Con tan solo 18 años hizo su primera exposición individual en la Sociedad Rural de su ciudad y luego en 1985 tuvo el honor de exponer con su maestro en la ciudad de Córdoba. En 1996 llegó a Buenos Aires con dos pinturas y un álbum de fotos de sus cuadros bajo el brazo, poco después sus obras estaban colgadas en el hall central de un importante centro comercial. Al año siguiente envió una obra al concurso de la mega-exposición  “Tango” en el Palace de Glace, su obra fue una de las mejores.

 

Sus cuadros son un verdadero alarde de dominio plástico, elige siempre la naturaleza y dice: “Lo que mas placer me da es firmar un cuadro al aire libre”, siendo el paisaje su principal fuente de inspiración su obra refleja la luz calida y placentera de la sierras cordobesas con paleta de ricos colores, que plasma a fuerza de pinceles y espátulas, otorgándoles  una densidad materica  que sin duda Quinquela hubiese festejado. También ha pintado el itinerario Jesuítico Cordobés: templos, estancias y claustros realizadas a lo largo de un siglo reflejado el profundo amor por su tierra, los colores de su geografía y rescatando y dando  testimonio de lo mejor del patrimonio natural y arquitectónico de la provincia.

 

Para Mario Sanzano su obra es el resultado de treinta años de trabajo constante y refleja no un instante sino un periodo determinado, describiéndolas como una filmación que narra una historia acontecida en un periodo de tiempo. Sus sesiones de pintura están sujetas a la luz natural y elige generalmente la mañana para realizarlas.

 

Sobre Mario han escrito las principales plumas de la Argentina, entre ellos Rafael Squirru, poeta escritor y critico de arte decía: “Sanzano es hoy un artista que ha llegado a la plenitud, sus paisajes nos van revelando una tremenda fuerza y energía, que se vuelcan con total vigor en sus telas, que por momentos nos trae a la memoria el genio holandés de Van Gogh”.

 

Como Fader,  Mario Sanzano  esta convencido que las pintura es un sentimiento intimo reflejado en cada tela, entre sus pintores favoritos,  Velásquez  ocupa un lugar significativo,  al que admira por la insinuación y  sugerencia de sus composiciones. 
Mario es un gran amigo, un observador, hombre paciente y amante de la poesía que comparte su vida y pasión con  cuatro hijos y una gran mujer.

 

Su obra posee el sello de lo perdurable y es el resultado es una pintura mayor digna de ser admirada y a la vez absolutamente disfrutable.


Ignacio Gutiérrez Zaldívar

ARTISTAS PARTICIPANTES

 
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