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El vértigo de la existencia

El vértigo de la existencia

Alejandro Contreras

Del 09 de Junio al 25 de Julio de 2011 - Inaugura: 19hs  - Entrada: libre y gratuita

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Las criaturas de Alejandro Contreras observan una condición principal: existen para el vértigo. Están en todas partes, emergen de todos los orificios, son múltiples y febriles en sus miembros. Como hormigas. Y sin embargo –y por encima de algunos humores implícitos del cómic- son criaturas patéticas, comprometidas, que saben que están pero que también deben obedecer.

 

Este artista tucumano de carrera ascendente, toma las figuras de homúnculos casi estereotipados (brazos y piernas frenéticas, ojos abiertos, narices puntiagudas, enorme dentaduras apretadas) y los lanza al espacio. A cada cual su destino. Pero, en el caso de sus pinturas, objetos, instalaciones, el destino es común: todos en uno. y las situaciones que de ahí maneja Conteras, mas allá de la verosimilitud de la metáfora plástica, revelan sus sintagmas implícitos: la existencia anónima/ la masibidad/ él sin sentido. Una contraposición paradojal de contenidos-continentes que habita el universo de figuritas recortadas. Una interpretación subliminal, tal vez, de ese abismo virtual que separa los micros de los macrocosmos.

 

Alejandro Contreras pinta un mundo inventado/ mirado/ recreado. Lo hace con la máquina-lava-hombres, con autitos desbordantes de viajeros, con jeans que esconden personitas en sus bolsillos, ansiosas por salir. lo hacen con zapatillas contenedoras y con pelotas que giran (o hacen girar) anónimos habitantes. Lo hace desde la planimetría cromática, tanto como del objeto bien trabajado con masilla epoxi y acrílico. lo hace con mirada irónica, jamas exenta de un registro critico mordaz, ajeno siempre a tintas gruesas.

 

En una obra puede estar el plato preparado para que un homúnculo sea ingerido, quizás por el propio receptor. Este almuerzo no es mas que la continuidad de espacios/situaciones en las que el artista propone (camas, sillas, patines mediantes) una suerte de city art en la que inscribe toda una genealogía interpretada. Por ahí, un número sobre el cuerpo de un protagonista. Por ahí, hasta un nombre. Pero lo anónimo los santigua por igual, en ese Gran baile que llena todo el plano hasta el último resquicio. O en ese Feliz domingo en que el Citröen esconde mas hombrecitos de los que entresacan brazos y cabezas por su techo. O en Detrás del puente, en que la escena se fragmenta sin perder continuidad narrativa.

 

Contreras recuerda a Antonio Seguí. El vértigo humano los acerca. Pero también están en su obra los fantasmas de Torres-García, de Iturria, de Kuitca, a los que admira. El artista supone que se burla de la gente. ¿O es que el mundo lo marca tan profundamente, en sus heridas, como para buscar la mordacidad en sus aparentemente aligeradas denuncias?.

 

Los que danzan alrededor de un teléfono celular, son tan precisos y elocuentes como aquellos otros acróbatas del silencio. Contreras articula la gracia de Flaubert en pleno siglo XXI –nada menos- con esas criaturas que salen de las cañerías de una sociedad enferma. Su mirada paródica, su elocuente gesto de imaginero que anuda y desanuda situaciones, que arma y desarma espacios contrapuestos, que encierra criaturas tanto en naipes como en jaulas. Todo da lo mismo en la parafernalia de dientes apretados. De grandes dientes apretados.

 

Merecedor de la Beca Trabucco para Perfeccionamiento Artístico, que otorga la Academia Nacional de Bellas Artes y del premio de la Fundación Antorchas, Contreras ha obtenido importantes distinciones de los principales salones oficiales de Argentina. Por sobre técnicas –acrílico, cerámica sobre tela, collages, ensamblages, su obra observa la extraña madurez de un creador visionario. Y en alguna medida nos recuerda en concepto de ser modernos que sintetizara el filósofo americano Marshall Berman: Ser modernos es encontrarnos en un entorno que nos promete aventuras, poder, alegría, crecimiento, transformación de nosotros y del mundo y que, al mismo tiempo, amenaza con destruir con todo lo que tenemos, todo lo que sabemos, todo lo que somos.

 

Jorge M. Taverna Irigoyen*

*Miembro de Número de la Academia Nacional de Bellas Artes.
*Miembro de la Asociación Argentina de Críticos de Arte y de la Asociación Internacional de Críticos de Arte
*Director del Centro Trasdiciplinario de Investigaciones Estéticas

 

ARTISTAS PARTICIPANTES

 
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